El dolor del Pangea

Atravesando sin cesar cabalgando a lomos de las nubes de tormenta entre claridades e irradiaciones solares incansables el Indomable y Pretérito Océano sus corrientes y peligros el Inagotable Atlántico la Cara Portugal la Cabeza España la boca del Hombre marcada por el poderoso litoral en el Planeta por Generaciones pasadas que supieron amarse entre la cizaña y abrazarse entre las zarzas Lisboa suspira buscando el beso allende el salado líquido para tocar en el Salvaje y Primigenio Pacífico con sus labios en Los Angeles para encontrar la boca de una mujer hermosa y bondadosa que espera llena de pureza el Ósculo de Amor predestinado mientras el Ojo de la Tierra Oporto llora Dueros que se abren al azur azul brillante planeando por arriba de toda la Península Meseta Ibérica. Sobrevolando la neura que viene de Valencia donde los Árboles Mediterráneos son sabios pasando por Madrid con su búnker demonólatra en la Almudena cruzando los demonios sitos de Salamanca para desembocar un interminable llanto de Amor que más de una vez  han arrancado lágrimas de sangre no más rostros deformes oh Astrolabio que gira en los Astros cuando el Universo avanza mientras Italia patea con la Pierna un Mundo que cabe en la Alhambra de Granada y es capaz de aprender a rezar en la Mezquita de Córdoba en los estratégicos lugares que se muestran en la plaza España de Sevilla más la Nariz del Hombre huele, ¿qué huele la nariz del Hombre? La flecha de Apolo lanzada con el Corazón de un Poeta desde Tubinba derruida la Catedral de Nuremberg con lógica el Flautista de Hamelín tocando otra vez la Flauta  Oh Astrolabio Cósmico ves hombres tropezar y otros echar atrás en la prisión de Eideen donde más aquí del bien y del mal hemos de conformar nuestra silueta sobre los continentes oh Claire oh he de llegar al Irlanda allí donde los Gnomos corretean en libertad escondidos a los ojos de la Humanidad y los Centauros toman forma del Cariño de las metamorfosis Primordiales a las Arquetípicas oh en Tres Trasvases rotar Eidiina esperando que no sean sucesivos para abarcar los confines de las Naves Espaciales que hacen arreglos en las mentes destruidas para  hacer un Aperion desde el violento Japón al reconstruido Dresden tocando las antenas de Nueva York hasta que se consuma el Amor protegido por corrientes rojas y de todo color allí donde estás tú mi Ángel de carne que siente y late mientras yo me voy convirtiendo en una estatua de piedra sobre las ruinas de Nuestra Señora de París.

(Metatron)

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