Andanadas contra el tejado

(Andanadas contra el tejado). Acabará mal el desenfreno que se desliza por el cieno sumergiéndose más allá de la corteza de los vicios que empantanan encharcando el desgaste de los huesos y la cara que va convirtiéndose en una amalgama de barro que siguiendo la vereda en breve será irreconocible delante del espejo. Miro mis ojos en el cristal pulido y las fractales se desprenden del aire para ver al niño que era correr inconsciente sin saber dónde caería muerto y desollado de tanta maldad y apasionamiento por la existencia del carpe diem del dejar de jugar a transformarse en el monstruo cuyos dedos expían mi condena para hacer más suave mi castigo en las formas de la sombra en el aire que moldea todos mis pecados caminando juntos a una. En los lindes de la mañana cuando el viento modela mi rostro de idiota en las conjunciones de la nicotina y el alquitrán me veo desacralizado como una droga fuera de contexto y miro al horizonte y lo único que me queda es sonreír pensando en Claire.

(Gabriel)

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