Nana

El sol derrite las cuencas de los ojos que se vuelven blanco nuclear de muerte viviente como un colocón de pastillas de éxtasis donde te tiemblan desde las uñas de los pies el cerebro hasta las muelas. La infamia toma forma humana y avanza firme adentrándose en el reino de las tinieblas de las soledades de la tumba en los infinitos corredores de la muerte desde turismo por las nubes hasta hambrientas criaturas caníbales que corren por las entrañas dispuestas a atacar a todo lo que se mueve. En lo hilarante de la existencia hay hombres que actúan como si fueran a vivir siempre sin aprender de los errores del pasado y propiciándolos para que sean aún mayores en el futuro actuando en un presente plagado de difuntos inocentes. En los autobuses que van directos a la nada había seres humanos cuyos pecados sobrepasaban los límites establecidos por amores destructores que van cebándose en los cuerpos macilentos que no quieren morir y se agarran al sueño clavando las garras cargadas de fuertes tormentos y devastadores aguaceros. Borrachos y ciegos de espanto en los temores que tanto miedo le dan al hombre los desplazan de lado pensando cualquier cosa aparte o entreteniéndose con estupideces que no van a ningún lado. En las vejeces de espanto en el horizonte de lo difunto mortuorios silos se bifurcan en la lontananza dejando solos a los fenecidos en el cementerio. Y hay ultratumbas coloridas si estás sacralizado pero será un horror si eres todo corrupción si lo podrido supera a los sano estarás perdido por siempre en los pantanos del Hades o bajo el alquitrán sumido bailando al son de los diablos.

(The Last Levi / Metatron)

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