Plegaria

En las dobleces de mi persona se desdoblan las sombras que esconden los martillos de mis personalidades todas juntas en una. Se avanza entre los charcos cenagosos de mi inconsciencia buscando un altar para colocar arriba del todo lo que más amo. Mi amor va vaciándose tras mi espalda donde la negrura atrapa el ayer y va calcinando el mañana repleto de desesperanza en los recodos de mis nervios que ya no aguantan los solsticios de verano en las oscuridades de la avenida que separan a las personas bajo un sol que parece que brille en una inmensa monocapa cuando las cortinas aéreas dividen la separación de los ojos abiertos a los párpados cerrados lo que toca la pupila que delira en inmensidades urbanas y agrestes siendo una fractal lapidaria si no sabe por done va tropezando como un esperpento cuando las pestañas clausuradas indican un abismo donde caer. ¡Atención atención que lo que se ve por el día no es nuestro que lo que nos pertenece sólo es una porción noctámbula que suspira por lo poco que fulge en nuestras interioridades cuando imitamos los muertos dormidos contra el ataúd de la cama!

(The Last Levi)

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