La cruz por lontananza

En los confines hipergalácticos que limitan rozando con los silencios sin ruidos de la estratosfera se quiebran los sonidos en estridencias salvajes chillonas y de mal gusto bajo el cero que argolla el universo del planeta Eidiina. En la diadema solar envuelta el tornos de fuego cocido mucho antes de la conjunción lunar que diera luz a la humanidad y sus versos musicalizados y también sus debacles asesinas y genocidas de almas y cuerpos a la deriva de las inmediaciones del firmamento y ahí allende las vestiduras esgarradas de gente que viene y va sobre la corteza de Eideen se alumbran porciones que los ojos reflejan desde un cuarto de luz que puede ser bastante más o bastante menos. En los caminos astillados amarrados de espinas alambradas por el oxido que baña el rocío por donde se maneja el mortal ganado puedes salirte pero serás un renegado un forajido al que la ley del hombre aplasta sin miramientos como un gusano retorciéndose en el suelo. He recorrido ciudades a lo loco quedando esquizo de tantas que he pisado que no recuerdo los nombres de ellas en las que he hecho cosas significantes dejando huella centrina tumbando los capiteles y representaciones de las catedrales con un silbido de alta frecuencia para que la parasitaria demonólatra no sea capaz de decodificarlo. He hecho gritar del miedo a los árboles sabios del Mediterráneo mientras en las urbes me pedían que les mostrare maravillas y así lo hacía bautizando niños como Jedis y los perros Super Saiyan y haciendo que satélites convirtieran a toda la gente en ultra guerrera y ángeles del cielo. Lo he pasado bien al borde la muerte escalando un trasvase más para adelantar los que nos quedan. Y ahora sumido en penumbras arborescentes capado sin poder escapar de nuevo otra vez a los centrinajes de las ciudades que me quedan en España me he quedado varado sin ningún poder para desarrollarme como persona. Braman las campanas mi hora está cerca no sé lo que es morir joven ni el momento cuando ya viejuno a nadie le importa que fenezca mientras avanza la falta de aire debido al tabaco suspiro por Dulcinea de los Ángeles como una bocanada nicotinosa que entre hebras de pureza escala remontando las altitudes ciclópeas de las nubes tormentosas de lo que me queda aún por ver. El moho recorre mis ligamentos en la tortura de saberme desquiciado cuando mi proa apuntaba a Cork para hablar con el Dagon de allí y me he quedado en Gandía Playa: aburrido sin tener como hacer nuevo caldo de cultivo el Dagon de aquí me quiere en ángel y en ángel vendré para detener las aguas antes del Éxodo Estelar a la par la gente asediada por el líquido salado todavía se persigna. (Centrino Killer Cost Starskiller / Lágrima de los Dioses)

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