Donde habite el dolor

En la espina dorsal de la nada donde habita el olvido la memoria recuerda que algo hubo en ese sitio penumbroso entre neblinas y tinieblas. En la bruma de los siglos ciclópeas eras parece que han perdurado sobre otras que relegadas a la ipnopia han pasado con más pena que gloria a la historia ¿qué será de esta? Fuelles y espirales traspuestas como mil intentos de mejorar la corrupción de la especie que ha ido si cabe a peor en las osadías de tomar referencias sagradas del pasado para vender más porquería que embote la sociedad ciega en su bienestar. En las jornadas sonrojadas de anaranjados atardeceres y crepúsculos encarnizados se camina sobre las losas prontas a una mala postura y a la lesión de por vida en el frágil cuerpo humano que no sabe hasta cuando se liberará de las penurias en la miseria de tener que comer todos los días para avanzar palmo a palmo las aceras con la caución de no caer y estamparse un trompazo contra las baldosas y dejarse los huesos en una mala caída. Y la noria como una ruleta gira sin piedad y los que van precipitándose al otro lado no lo tienen claro al igual que los que agonizan no saben cuando parará el sufrimiento abriendo los párpados cada día y preguntándose por qué siguen vivos. Y se padece entre carcajadas que luego se trastocan en lágrimas amargas que esgarran las pupilas como si un quemador de iris disparase a discreción tal un francotirador que quiere arrancarte lo más sacro de los ojos. Tropiezas cien te alzas doscientas pero al final es un demonio sobre la lápida el que vence y te restriega con risotadas tu existencia vacua… y ahí en la pregunta final de querer repetir la vida yo diría que sí después de pegarle un bofetón al diablo de turno que espera la respuesta: desmemorias que repasan los fallos por los que te han de juzgar sin que cuente en el currículo ninguna buena acción puesto en la palestra con el cuello en el estribo sin amor vencido en las corrientes del pecado con el sol de la desilusión ilustrado en tu recorrido estando vivo con todo lo amado apartado y lo odiado picándote en la sien y tus malas interpretaciones de la muerte entonces ahí el diablo te propone: «Nunca tendrás paz te vas a desintegrar igual, ¿qué prefieres el vacío de la nada o el dolor?» Yo elegiría el eterno dolor… pero más allá de la vida.

(The Last Levi / Metatron)

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