Te besaré 16 veces seguidas

Te odio a sobremanera Charmion más que de mi amor más elevado sólo quede polvo picado y astillado indicando que un día no muy lejano te amé como a ninguna el rugir soplido de los días se lleva mi sentir magullado por largas cordilleras apartadas a las que sólo agitan desolados mares solitarios y erosionados por la sal acallados en sordinas por el reguero de lágrimas en el rubor de mis mejillas que han ido desenamorándose a pique a medida que pasan las décadas y los lustros sin descanso en las orillas manchadas de desencanto sin más cariño que las puntas cortantes y afiladas agujereando mi corazón desvalido. Ya no te deseo como otrora y los planetas han rotado insomnes cambiando la ruta de la vela de mi barco que no divisa puerto en la cofa del desamparo en los estados calamitosos de mi cuerpo derruido que casi muerto en derivas concéntricas se estrella contra atolones varados en mitad de las tormentas agitadas de los océanos sin más sentir que el despecho y la soledad horadando mi pecho. Ahí en las conjunciones astrales del universo todo gira solemne y en armonía y no estaré junto a ti en los cardenales del rechazo a mí mismo como un cadáver amortajado de sudarios que pretende con su labios cadavéricos salivar los labios con los tuyos. Y tú despiertas todas las mañanas con razones para vivir y encarar otra jornada y no notas que alguien falta a tu lado un hueco que nadie tapa mientras me hundo en tenebrosos piélagos de espanto con la ciclópea cornisa desmoronándose pronto a caer pensando que te avistaría pronto y me sostendría a plomo mi peso rascando lo difunto y que tú revivirías con tus besos más sólo hay latitudes de punta a punta de las galaxias y discordes distancias que de ti me separan. Pero tú no notas mi sentir que va rompiéndose en los perfiles recortados que van derrumbándose a medida que avanza el Pangea señalando los estados de los amantes abrazados y oh no estamos tú y yo en la balanza que equilibra a los que aman. En mi catastrófica debacle por estimar tus contornos he encallado en las puntas salientes y congeladas de las estrellas en silencios ominosos de terroríficas negruras espantosas intentando hallar las claves que abrían tus interiores a la par bailabas y sonreías como sin nada pasara… y sí es el amor que quiero para ti en mi deseo de que seas feliz sobre todas las cosas… pero las serpientes corrosivas de mi anhelo se avituallan de mi sangre que va por las orillas de las playas con desangrándose con un reguero rojo escribiendo tu nombre que van borrando las olas sobre la arena de la playa mientras me aparto mojado y me dirijo al despeñadero de los que amaron pero no sucedió: El viento sopla en todas direcciones del desamor más cruento y ninguno lleva a ti Oh Charmion no te quiero… o sí… fuera de mi Atmósfera de perdedor donde toman forma los mutismos acallados por muertes mudas y sordas y sólo a mi cuerpo me abrazaré en una lastimosa posición fetal sin poder estar a tu lado eón tras eón de ciclo en ciclo.

(Eiros)

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