El arte de amar

(El arte de amar o Ella quiere). Huyen por las praderas las ninfas espantadas y asustadas cuando caen de los cielos Dioses tirados al suelo que se levantan doloridos y empiezan a caminar sin rumbo fijo vagando en la inmensidad y enamorándose de cualquiera con tanto fervor que quiebran maderas y piedras los pies de los Apolos confundidos levantando ruidoso polvo ensordecedor con una en el núcleo sensor y pretendiéndolas a todas que se convierten en Dafne al girarse y ven venir al monstruo con los ojos inyectados en sangre ávido de fémina carne. Escapan de la deidad violenta y descontrolada convertida en mortal y van a dar a los brazos de Pan sátiro terrenal y ellas con un ciclo de vida nada más no acaban de comprender toda la divinidad hecha un muñón sediento por tocar piel para sentirse vivo en la vastedad de un océano de mujeres cuanto otrora tenían casi a la que quisieren. Y las airadas musas traicioneras se levantan atacan fustigan y golpean y gritan «toca la lira si quieres volver» que se vuelve oscura instigando las verdades del Abajo sin recordar los pasados en el Olimpo del cual por un hijo fue arrojado dejándose lanzar y las muchachas fáciles oyen la siringa de Pan y caen encandiladas frente al repertorio de Apolo que abarca mucho más y Ellas no entienden teniendo como extraño un ser tan hermoso y a la vez tosco y demoníaco pero falto de tacto porque es como si el Dios volviera a empezar a andar. Así las metamorfosis de Apolo en Eideen con más sequedad que otra cosa devastan los caminos de de la tierra buscando algo más que sexo, porque algunas han caído de humedad cómoda aprendidos los resortes para conseguirlas y van errando fallando y hastiados han renegado a la acumulación por causa del amor verdadero como redención buscando a sus esposas perdidas entre la cizaña de la Flora viendo en casi todas la belleza de Helena de Troya y a ninguna capaz de volver a colocar su corazón con las manos en las entrañas de los cielos. Y suena la siringa de Pan que se las lleva a todas cuando Apolo 13 sólo quiere una excepcional, que le espera, pero aquél no llega engarzado en las malezas y abrojos encharcado en cascadas de fango, más las Montañas cantan la victoria del Dios que se alzará nuevamente con la victoria pues Pan de tantas no podrá cargar a ninguna lleno de pecado y de infamia y Apolo cargará a una sola, que vive en el Bosque de Mujeres y Hombres Sagrados, si la encuentra entre tantos trasvases perdido en las turbulencias de un hilo rojo que no se rompe, buscándola entre la multitud, ofuscado, mientras de fondo se oye la siringa de Pan y Ellas bailan… y el hambre de amor va agujereando lo poco que queda del 13 que en soledad y en penumbras espera al menos identificar a esa artista, Afrodita 16.

(Apolonio Guillian)

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