Eco en el reflejo del espejo

Atravesando el páramo de muertos el valle de dolor y los llanos de las lágrimas avisté a lo lejos una hermosa flor aterciopelada por el adamantium de los astros. Lloviznas sucedidas de tormentas agitaban las llanuras en las que se veían lastimeramente espectros de fantasmas que habían sido con la forma en Etérea. Y yo quitándome el velo y la máscara de Yog Sogthot me encaré a aquel ser que desprendía luminosidades chispeantes y destellaba la luz de todos lo siglos en las condenas que partían desde la tierra hasta el Hades. Me acerqué sigilosamente y pregunté: ¿qué hace aquí alguien como tú por estas impías moradas al acecho de cualquier bestia desbocada? Oh y se giró: era el aspecto cadavérico de Claire que se puso a llorar espantada pues yo también tenía la apariencia de un monstruo con el cráneo astillado y mellado a la par que me gritaba «Oh váyase no haga más cruel mi destino que mi castigo fue…» Le puse sin pensarlo la máscara de Yog Sogthot: y Ella abriendo los ojos me miró y dijo»… Oh… amarle a usted».

(Gabriel)

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