Enero sobre el Mare Nostrum

Solea el día entre calinas brumosas las aves planean entre las aguas que quedan entre el espigón y el puerto fragamentando las chispas solares que salpican entre el agua y sus alas acostumbradas al gélido y húmedo clima de invierno del Mediterráneo. En los azures de plata navegaban los ojos de Silvia por la superficie deslizándose llorosos diciendo que ya no me querían. Y yo agarrado al palo de mesana de mi barco que se hundía naufragando en las corrientes del amor le espetaba que sólo era poesía lo que yo escribía que no tenía porque ajustarse a la realidad convirtiéndola en la Chica Horrible que un día habría de ser una Dama salvadora de niños perdidos imponente para retomar el ciclo de las metamorfosis donde las dejamos colgadas porque yo una y otra vez me suicidaba siendo pájaros emparejados volando hacia el ocaso. Y ya ha pasado mucho tiempo desde que la vi por última vez sonriente tocando mi brazo siendo ya una despedida a un enfermo de adioses que se despediría de todo el mundo menos de Ella. En las oleadas del amor no correspondido varado en mitad de los desiertos solo quedan esqueletos de buques y en el mascarón de proa de uno de ellos estoy yo crucificado amé demasiado y sólo me llevé palos por eso me cebé con Ella a cuanto más la deseaba más huía hacia otras playas cuando fue Ella la que encendió las llamas telúricas de un amor que ya se extinguía y al verla ya tan lejos nada más pude que increparla y condenarla a la hoguera y Ella con llanto en las mejillas se giraba para decirme: «¿No lo tienes ya bien? ¿No ves que nada se puede hacer? Te propuse un amor idílico para lo eterno y tú lo rechazaste? Vete al infierno y déjame en paz». Entonces recordé todo el mal que me había hecho y reaccioné «Al infierno te vas tú un amor idílico de esas dimensiones es imposible o sufrir en demasía cuando se llega al borde la cama fría y entre las manos sólo tengo mis lágrimas y tu imagen más lejana» y Ella: «Desvía tus afluentes de los míos nunca se juntarán para formar un rio que nos lleve unidos al océano del amor». Y así seguimos desde que nos conocimos: «Te quiero»; «Yo a ti no»… «Ven conmigo te amo»; «Esto no es amor es una pesadilla»; y así vamos desde los inicios despechándonos amándonos en Idilia resentidos enamorados de por vida dos Patitos Feos que se convertirán en Cisnes hasta que en la plenitud me dé por quitarme del medio en la existencia que corresponda, y será culpa mía, como he hecho con Ella una y otra vez: remontamos desde las cenizas y este Fénix se estrella contra las montañas adrede para morir ya de una o se deja caer a plomo para aplastarse contra la Tierra, dejando a Silvia sola junto toda nuestra descendencia.

(Gabriel / Istari Torrat)

2 Comentarios Agrega el tuyo

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s