Politeísmo en el Crepúsculo

En las noches de porcelana tenebrosa silban centellas invisibles y átomos se hacen visibles en la lúgubre oscuridad sin refracción de las partículas tumbando así toda ciencia. Misteriosos duendes malvados surgen de las negruras y los muertos cadavéricos salen de sus tumbas tétricas para reescribir sus hipócritas epitafios con la verdad absoluta. Seres pacíficos se asoman desde las entrañas para ver el mar antes de que sol mire a través de la lontananza marina y los humanos ocupen la totalidad. Entes foscos y siniestros surcan las estratosferas de la corteza terrestre asolando el sueño tranquilo de la humanidad que duerme ajena al horror de la desintegración de la nada en los vacíos que recortan sus cuerpos contra la lontananza muerta y son pequeños latidos sombríos que repican contra el suelo en las inocencias que se pierden a lo lejos de la existencia a medida que se adentran en las edades prohibidas donde muere el candor y la maldad infante para convertirse en adultos que ya tienen claro lo que quieren: acaparar riquezas en el suelo para su breve vuelo mortal, tapados como difuntos por mantas que les protegen del frío pero no de los ojos malignos que les observan sus interioridades más íntimas. Más allá de los esguinces mal curados y las operaciones de menisco inmortales vejeces agrietan los estados calamitosos que trascienden a los días acumulándose ruina y miseria mientras los trasgos juegan a la lotería en noctámbulos baldíos de corazón a la chispa que enciende el átomo y la mente imaginando pensamientos que no se llevarán a cabo sino que se contraponen a la realidad de Eideen que da botetadas a la cara sin que los hombres se enteren partiendo marmóreos rostros en las desolaciones nacaradas de desilusiones a la par los diablos rotan sobre la masa craneal en las densas capas opacas en los silencios antes de la madrugada cuando espectros y fantasmas regresan a casa después de la jornada. Deformidades se apoderan de las pupilas que deliran en sueños espirales reflejándose en el espejo pulido de sus profundidades mientras demonios baratos arriba del dosel esperan en la lápida contabilizando cada suspiro y anhelo para darles forma de deseo y que se cumplan azotando el sufrimiento de despertar en despertar de alba en alba de encarnación en encarnación.

(The Last Levi)

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