Los niños pagan los errores de los padres y al revés. (Cambio en B.O.E de Ezequiel)

En los meandros que llevan todos a juntarse en río Estigio que lleva al océano infernal de los muertos se unieron las cascadas en las corrientes humanas de todas las generaciones reunidas en esta que hacía teatro pero aún se mataban. En los esperpentos articulados de las naciones egoístas robaron las manzanas del árbol de la ciencia y se las llevaron corriendo sin dejar que florecieran para otras que venían ya en eras digitales y desconocían lo que era la Tierra antes de la telefonía. En los sustentos que separan las estrellas de cielo a cielo se morían de la risa los que ya con la forma sostenían el cetro para degollar inocentes y genocidar subversivos que iban con el nombre de la poesía. Arrastrados por afluentes en los manantiales del pasado venían casados los poderosos que congelaban los derechos de los débiles de alma para generar colas inmensas por un poco de pan y una lata de atún pronta a caducar. En los ribetes de las soledades más promiscuas cuando despierta el ostracismo agresivo que no monetiza su acervo porque está fuera del mercado que no es sino mundo y miseria dejando de lado a los que no cotizan o chupan del estado que desaliñados vagan sin rumbo por las ciudades para ganarse el día a tropezones y si no llegas a la hilera de gente que pide comida el próximo día te extingues. En los arroyos omniscientes que el Cero ve sobre las personas indigentes molidas como una serpiente no bienvenida como una araña que ya su tamaño engaña la peligrosidad de las ideas de occidente que van tan rápido que se degluten tan pronto se generaran. Y no son manantiales sino acequias que llevan la porquería lejos de la gente que por su bien trabaja el huerto para tener coche y casa. Y yo resto de despertares no monetizo mi conocimiento que cae como una cascada sobre los cántaros de lírica sobre del hombre que ignora las verdades por las fluyen mis poemas y les pone un dique. Adalid de la venganza ojo ladrones de espíritus que la muerte acecha en cada torcedura de tobillo en cada paso mal dado insomne y muda sorda y ciega cuando paralíticos en el Horror de la Tumba los causantes de la deformidad que tapa el día queden.

(The Last Levi)

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