Abrazado al osito de peluche de la infancia

Oh inspiración de ultratumba recorre mis venas malvadas como un devastador relámpago destructor hasta que los ojos hinchados y quebrados lloren manantiales rojo sangre que se mezclen en los cálices sagrados que aún quedan en los aislados islotes de mi corazón atormentado hasta que estallen reducidos a polvo y cenizas y el océano se trague no quedando ninguno ni isla cualquiera para reposar para a alguna de ellas que pueda resurgir de las brasas candentes el amor de nuevo hacia ninguna cuyos dardos hirieron de muerte mi interior que se desmorona con el paso de las horas que suceden despacio como si el tiempo fuera ya un eterno presente yo enclavado en un picacho con el dolor de fondo y mis gemidos ahondados en un charco. Solitario en la marea de los cuerpos rodeado de soledades y solitudes en las sordinas mudas de un vil espanto encaro mi derrota la proa a la deriva extraviada hacia los perdidos posos de la nada que se alce victoriosa sobre mi calavera enajenada de torsos de féminas recubiertas de cósmica piel en los albures de mi decadencia de cieno pastoso hacia el pantano de las arenas movedizas plagado de desamores asesinos que amenazan hambrientos con devorar furiosos lo que de mí queda si no pongo punto y final a este esgarro malicioso donde no reflote el nombre de nadie de ellas puestos en la picota mi cuello y mis manos esperando la guadaña que siegue cercenado las cortaduras de mis arterias peligrosas de caer nuevamente enamorado de una chica que se llama Dulcinea de los Ángeles que amenaza mi cordura en la atadura que me liga a ella en los sueños en que la veo refulgir a mi lado y al despertar comienza la locura de quererla imaginar excelsa sin ningún tipo de correspondencia. Oh pira letal en llamas que consumes lentamente mi doliente cuerpo asediado por los sinsabores de mi elenco favorito de mujeres que me han hundido en fango y mi cabeza ya no quiere resurgir sino para ver la cantante y actriz como progresa y yo mermo en las corrientes sociales que me abocan a la vertiente donde los mares sacuden las costas y la sal erosiona agresiva mi espíritu que ya va engullendo la desmemoria y el olvido de las décadas que transcurren como rápidos eones esperando ya lo inevitable: una tumba apartada con la hierba mal cuidada los cipreses dándome la espalda y los cuervos revoloteando alrededor atrapado en el féretro roído por el Horror y mi perro en espírita aullando en el exterior.

(Quijotazo Triple X / Lágrima de los Dioses Ensangrentada)

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