(Melodía nº 13).

En los rescoldos atragantados en las aortas embotadas de sogas macabras en los dinteles donde la erosión de las edades del amor ha ido calcinando los fragmentos de cristal donde se reflejaban sus rostros que el tiempo ha ido ajando sin embargo en mi corazón se conservan sus estados en el formol inmaculado congelado sin marcas de vejez ni varices que malvaran sus cuerpos tallados con la cosmicidad de la piel y recortados por mi imaginación enfebrecida de lamentos y disonacias estampadas todas contra el paredón de los ajusticiados por locos amores que hicieron perder la razón mientras la cabeza rodaba desenfrenada junto a los latidos pecho adentro que batían discordes con la realidad imperante como si una cruel paradoja me llevase a los amores equívocos y destronase mi trono blindado contra los amores principales. Pero derruido el pedestal altar erigido a la niebla y a la bruma se han disipado los calores entrando en el frío de las promesas que jamás se cumplirán mientras el sol rote alrededor de la existencia terrena y la promesa de las estrellas es que están escondidas sin dar señales de vida. Allende las cortisonas del espacio aún las sueño: y me tiran piedras.

(AP)

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