Se me ha roto una uña o El libro de reclamaciones

Las mieles de la derrota recorren mis huesos quebrados en los días soleados que me levanto sin ganas de vivir. En las noches azules la sangre bulle con delirios de amor que jamás serán cumplimentados. Y se ha hecho tarde ya en las mañanas lastimeras donde lágrimas de resina saludan al nuevo día abrazando al tedio que espera en las avenidas que se colocan en frente de mis pasos para que me calce los desacatos que se advienen todos a una sin sentir en mis labios salivados los besos de alguna. Y nada más que la muerte me seduce con sus violines fríos y descarnados que van desgranando mi calavera a tirones mortecinos lentamente agonizo descomponiéndome en las alacenas de los adioses a la noche que ha pasado como un ciclón cargado de imágenes que ya desvanecen una por una. En las encimeras de plata donde puse mis más álgidos destinos mis esperanzas se desparraman a un agujero en los sótanos de mí mismo. Y suenan las aldabas en la lejanía: son los demonios que ya vienen detrás esperando que las campanas bramen a difuntos cronometrados para que la Sombra que Asola las Regiones Jamás Transidas por el Hombre me lleve a su reino ultraglaciar a quemarme vivo con el fuego del Infierno cuando sepa que he muerto.

(Alhared)

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