Sólo es poesía: delirios de un poeta del tormento

Un impulso maligno y demoníaco me impulsa a correr atravesando muros y paredes a remontar cielos y cruzar reventando agujeros negros y encararme a Esa mujer que no tiene nada que ver conmigo sino sólo el pertenecer a la misma especie. Pasan los días atroces en el devenir de un cataclismo catatónico que generará ataraxias en los corazones suspendidos de hilos mellados y oxidados de alambre. Así como el mío pinchado por tornos dolorosos en las espinas que rodean la rosa naranja de Claire. Se mecen al viento los cabellos en lo natural y salvaje de tormentas perdidas en la inmensidad Etérea sobre túmulos ardiendo que conciben miles de millones de muertes atribuidas a cada nacimiento en lo infame del tener que buscarse la vida para sobrevivir en la jungla linfántica de todos los días. Y hay meandros que corren y todos la buscan a Ella pero no se unen con el mar oceánico de sus ojos suspendidos en el espacio mayestático de algo más que ciencia. Bajo los ojos de Dios procreo carreteras que me llevan todas a su aura majestuosa sin obtener nada más que fragmentos de sueño en que la veo pasar ataviada con túnicas helicoidales como un susto a la expectación de esperar que se detenga Onírica y Ella esté a mi lado todo el tiempo en los períodos de los enamorados por un eón… pero he de despertar… Voy a cerrar las puertas a tapiar las ventanas a derruir la escaleras de caracol a prender fuego a los salones y a los dormitorios y esperar que las arañas lo cubran todo con su tela mágica… entonces todos mis deseos anhelos suspiros toda mi fiebre enfermiza de cariño malsano y encandilado enfocado a Claire para que venga en las turbulentas penumbras nocturnas confundida “¿Quién me llama así?”. “Soy yo en la fosa mi amor”. Canto de sirena que la ama de forma desmedida y cuando esté dentro de la casa encantada hasta cada rincón la derrumbaré para que su espectro despavorido se amarre al mío lleno de fe y esperanza hasta que Ella se recomponga y se dé cuenta de todo este artificio no sea más que otro sueño que dure por espacio real al verse atrapada entre el encalado de la pared y yo, lo único que aferrarse: su ideal: hasta que me vea descomponerme como un muerto viviente y huya otra vez dejándome pudrirme con los brazos extendidos hacia Ella que se va para no volver jamás gritando: “Eres un monstruo cruel te mereces todo el mal que te pase no me volverás a ver”. Y de mis ojos con el cuerpo derrumbándose surgirá mi última lágrima de sangre.

(Apolonio Guillian)

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s