El hilo rojo

Y veo los colores prodigarse a través de las galaxias dentro de Eideen la voz que surge desde silencios y opacidades y me embarga como una aura de descanso y paz en los tedios monstruosos de la tarde cuando me quedo solo ante el alcoba y veo los rastros de los caminos pretrolíferos que me llevan más allá allende los laberintos en negruras acristaladas donde es fácil tropezar y romperte una pierna o ya directamente abrirte la cabeza contra los ruscos del Infierno. Y busco de cualquier manera esta presencia entre los lotes de mujeres que se han apilado a mi puerta mi semilla que no hallará vientre y mi mortalidad lejos de Esa que oigo en los silencios y veo en las oscuridades como un amor que aún no ha empezado o sigue a través de las esferas del tiempo y que de una manera u otra nos encontramos sin materializar sin tensar ese hilo multicolor que a Ella me junta con los desamparos crueles que a Ella me unen. Y todo es pasta fangosa hundida hasta mi cuello y la veo mientras el barro me cubre y la oigo cuando ya del todo mi cabeza está bajo el barrando de las horas muertas.

Gabriel

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