Esgarro de lamentaciones 2

Desastre mis médulas supuran alientos en el estertor de la madrugada plagada de oscuridades procelosas y despierto desnudo con las sábanas fantasmales pegadas a la cara mientras veo fugarse los espectros al alba colorida haciendo del jardín de Eideen una fiesta y entre los restos residuales de detrito que no quiere ni ama Eideen estoy yo que me tengo que recomponer como si de un esqueleto se tratara y articular moviéndome entre las densidades que ha dejado el sueño para verme incorporado sin ganas de vivir calzarme los zapatos y vivir la pesadilla de la existencia procurando no empastrarme más de la cuenta. Mi alma repudiada vaga a la deriva estrellándose contra costas ariscas y acantilados esquivando atolones bordeando el Gran Maelstroom dirigiendo la proa hacia la cascada del fin de los mundos donde estiro y por más que me dejo caer una fina cortina lo impide siendo lo que más deseo que el Gran Remolino me trague ya de una.

(Gabriel)

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