(Atracón o Lluvia de metal acuñado).

Se sacuden las horas pesadas pasa veloz el tiempo en la mañanas de los abriles de las desmemorias cuando recién levantado el cuerpo de la amada yacía a tu lado como un cadáver enamorado de las dobleces de tu persona y roncaban cebados los adalides de la discordia en el poder caído a plomo por la sombra nefasta que asola transitando los terrenos jamás pisados por hombre alguno. En las vetas del poder caen las monedas expuestas con sangre droga que hincha las venas de algunos que entre mil vidas han elegido ésta que ya se extingue hacia la polvareda en los días de fiesta donde dormitan la excelencia y la humildad y se desperezan el egoísmo y el egocentrismo prontos a matar a quién se cruce en el camino del altar del crédito. No acumuléis riquezas en el suelo. Mas las grandes fortunas tiran de lo que sea para incrementar el glamour en la mierda del hombre y la mujer que no es perfumada es mierda y ya un céntimo un céntimo más. (Sith)

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