Ya no gimen las perlas diamantinas que llevaron damas de alto porte en Atlantis

El viento sopla invisibilidades polvorientas en los desiertos que corren entre Argia e Irem las soledades de los Átomos sobre los suelos de arena y allá cuando el Sol levanta dentro de la Canica de Eideen su Atmósfera destellan multicolores partículas que despuntan entre las sombras que ahullan los terrores silenciosos y las ruinas suspiran y bajo ciudades sepultadas voces humanas se ahogan en la negrura entre la Gennena y la Tumba del Átomo Santuario mientras late el pecho de las Piedras hacia las Estrellas que observan aburridas desgaste de las columnas narrando en la erosión del mar las Afroditas que merecen estar en una concha en su seno cuando todo se levante en paz para seguir viviendo después de la Tercera Edad.

Gibrail

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