Ya está pasando

Y las cosas me saludan sonrientes mientras dicen: “Iréis todos al hoyo, y lo deforme que tengáis en vuestras almas revivirá adueñándose de todo lo que os contorna, no tendréis escusa, vuestra condena será justa”. Y yo río como un idiota y les contesto a la par que arrojo una colilla: “Apuntadme también esta”. Y se alegran: “La muerte os cerca y ya nacéis sin pureza”. Escupo una flema: “¿Y a mí que más me importa?”. Y Ellas contentas: “Todo lo nefasto de vuestro espíritu es lo que tendréis para cada uno personalizado, derramad sangre y contaminad la totalidad, un pañal de bebé manchado de heces no valdrá un cerdo sacrificado”. Y yo ensimismado de ver que las cosas mudas me hacen caso: “Así sea que ni una sola virtud del hombre colme un solo pecado”. “Cuando os pase el escáner no escaparéis cada uno con el reflejo de lo que es”. Y lloro de la emoción sabiendo que nadie pasará al lado de los dibujos animados: “Alegría siento de saber que la fábrica de basura del hombre vivirá en las sombras, algo es algo”. “Ja ja ja vuestro amor es un chiste, sólo muy pocos pasarán para gozar la tierra”. “Ja ja ja, ja ja ja, cuando paséis la factura, por puro deleite decidme: ¿a cuánto contabilizáis el kilo de mierda?”. Y las piedras llenas de ternura contestan: “Vuestra esencia no es grande, de hecho es minúscula, cabéis en una fosa”. Y en una mirada cómplice nos regocijamos alborozados y compenetrados y paro a orinar agua amarilla mientras que del tubo de escape sale nauseabundo humo y les digo: “Esnifad”. “Ja ja ja”, esbozan con amplias y desmedidas expresiones y sus ojos enamorados del hombre dicen: “Esto va a ser divertido cuando seáis zombis corrompidos ante la gráfica podrida que mancha lo absoluto de vuestra substancia”. Ja ja ja ja ja ja: mientras flatulo por el culo una sepia. “Devorarse los unos a otros es la gloria que les aguarda a los humanos”. Y yo desencajándome de la gracia me agarro las tripas tirado por el suelo, y bostezo tragándome al mundo entero mientras aplasto un bicho que no me ha hecho nada con un rusco: Y les digo: “vosotras tenéis la culpa por permitir la maldición funesta que campa a sus anchas por vuestra corteza”. Y Ellas borrachas de júbilo suspiran: “También nos va la fiesta”. Y todo calla mientras sólo se oyen de fondo nuestras risas y retortijones en mi estómago abstraído de Madre Gea mientras eructo un delicioso calamar rebozado.

Anónimo nº13

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