Demonio vestido de Ángel

Ha amanecido crepitando rota mi espalda a la par que le digo convencido que la quiero. Y sumido en el azar de la despedida encadeno vertientes que se deslizan por su tez inmaculada de deseos que suspiran por sus extensas abreviaturas. Postrado cabizbajo la anhelo a sabiendas que no es para mí todos esos divinos recados. Pero a lo maligno del cuento se le suma la nomenclatura arborescente de que deberé dejarla partir a lo lejos de mis supurantes partituras. Mas de momento me entretejo con ella y me dejo llevar mientras ella me besa apasionada y anonadada del destino que nos aguarda. Le mendigo ósculos de lava sabiendo que nos tendremos que dejar ir. Pero qué le voy a hacer, estoy enamorado. Sigue con ella dice mi demencia pero en el fondo del corazón siento que ella no es para mí ahora. En los lindes del desenfreno cuando más la deseo límites de agujas cercenan lo que desidero frenando lo intenso del cuento al cercar los vórtices de su cuerpo. Y todo se vuelve pesadilla otra vez: sabiendo que aún besándola se escapan en la redondeces de su alma los contactos que traen para mi espíritu la paz: la he de dejar marchar: pero aún no.

APOLONIO

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s