Black Hole (27/09/2009)

Conocimiento. Un agujero negro que devora insaciable ante el tedio y el asco inminente de las horas, que opacas, dictan los derroteros por los que transcurre la rutina del día. Pero el conocimiento es algo más que todo eso, pues la aureola de sabiduría que engloba las doctrinas que se desperdigan, con alto grado de abstracción, traza límites que degluten los contornos que perfilan las ondas alpha y beta que irradia el cerebro. Pero también es más que eso, el poder no es esencia corrupto ¿pero quién dicta esto? El conocimiento, pues lo espiritual se expande en un mundo invisible entre los átomos y las centellas que raras veces nos muestra el aire; el poder no es corrupto repito, certeza para quien goza de conocimiento al más elevado exponente, pero es dolor, un dolor inconmensurable, ¿acaso no debería ser placer el conocimiento para un dios? Algo falla en esta ecuación, el conocimiento es un agujero negro ya que, ¿dónde ha ido todo lo que hemos aprendido y ya no recordamos? ¿al olvido? ¿a la fosa donde los pensamientos basura conviven con restos perdidos de ADN?

En verdad es un agujero negro que sume en el horror de la verdad el desvelo de los huesos evolucionados del núcleo, es un agujero porqué nadie sabe de dónde viene y a dónde va. Es un agujero negro porqué causa terror el desconocimiento que conlleva seguir su estela hasta las últimas consecuencias, porqué perderse en él puede acarrear la muerte y la desintegración más hórridas. Si el hombre pudiese controlar las riendas creadoras y excelsas de tan grande bendición, la maldición que supone el descarriamiento de los anillos que fabrican las ideas y los más sublimes pensamientos no se llamaría locura, sino genialidad, en todo orden y momento.

Pero los agujeros negros nos producen recelo y rechazo, los agujeros negros devoran estrellas en un inmenso y remoto firmamento, asimismo el conocimiento devora a grandes hombres y mujeres que naufragan en su propio aliento.

A más conocimiento más insociable se suele volver la persona, más se aparta de sus semejantes, que cual agujero negro absorben la luz que se ha vuelto oscura de desesperanza del que tanto brillaba.

¿Por qué? La ignorancia campea ama y señora mientras los pájaros vuelan alto en los límites, y en los límites de la demencia una cabeza puja por no dejarse arrastrar a los fosos del suicidio pues se ha saturado; el agujero negro es igual, te arrastra hasta que te devora por completo y ya no queda nada, sólo vacío y devastación.

Aún así, desde mi parte, merece la pena abogar por el conocimiento, pues ahí, en el vacío que nos envuelve, es donde debemos poner todas las cosas nuevas, y el conocimiento nos ayudará a perfilarlas, más allá de todo lo material ¿pues que realmente prevalece?

 

Conclusión: El hombre ha alcanzado cotas desproporcionadamente contradictorias, y el abismo tecnológico ha acentuado los extremos de precariedad en las que viven millones de personas. ¿Por qué el conocimiento no se aplica? La certeza es que mientras ahora se investiga (o se hace cine) infinidad de niños mueren sin siquiera saborear el aire de la vasta atmósfera. Un agujero negro es el conocimiento humano que nos arrastrará a todos, como raza, a la repetición de los errores hasta nuestra extinción. Pero hay quién aguanta como un pilar de las estrellas ese agujero negro y lo convierte en constelaciones, para deleite de muy pocos, hay quién usa el conocimiento, asesino implacable, para detener la nada.

APOLONIO GUILLIAN

2 Comentarios Agrega el tuyo

    1. Entropia quizá, retroceder para saber quién eres

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