Marea de condenas

Un lamento como un quejido surca las distancias arborescentes viene de latitudes distantes como un jirón que desgarra el barro de las longitudes del espacio de punta a punta de Eideen y diría también que de las galaxias. En el sordo latir nocturno palpita el corazón dañado de desfases en las heridas del día absorbiendo el dolor como una siembra de rayos y tempestades yo aún enamorado de las tormentas. Y en el gris de centenas de jornadas la gloria sepultada bajo vatios de galernas en los mares del espíritu que gimen en las ventiscas heladas de los mares de muertos las aldabas de las campanas en los templos de las costas mientras las manos de los difuntos se agarran a las torres para apagar los faros. Y hay dolor sin esperanza sumergido en el píloro de las personas que avanzan ciegas rumbo ese mar bajo los abismos sin sospechar el terror que les aguarda. Y las estrellas parecen cansadas y aburridas de lo que sucede en el mundo primitivo de los humanos y no actúan ni intervienen sino que dejan todo al azar de los mundos hasta que surjan los hombres que han de ser juez. Los que puedan ventilar los mares a costa de su condena que lo hagan porque quizá seréis innobles para Dios pero las sombras y las tinieblas así como el Cero os harán un homenaje y una gala como jamás se ha visto antes desde el origen del universo.

GUILLIAN

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