Amores de desfase.

(The first time o Enrolado hacia los besos con sal o Iba como un cordero degollado) Paradisíacas junglas de versos terminales en cascabeles de sodios en galletitas de hiel cumplidos los 20 años y todavía no había follado mas ese día pasado lunes ya entrado en años junto con el diablo fui al puerto a embarcar mi barco en una Afrodita de ébano pero iba colocado de cocaína tipo runa desde hacía dos días y no se me empalmó el falo y a medio gas la intenté penetrar. Ella era preciosa una diosa negra (lo juro por mi vida) mi amigo qué casualidad las conocía se llevó la fea. Ya terminado el acto (sin soltarlo) (ni ella ni yo nos habíamos quitado la parte de arriba) fui a limpiarme el nabo de suerte que se levantó y ella boquiabierta pudo apreciarlo: eso me valió todos los polvos y estrenos esos ojos fastuosos que miraban con sorpresa intensa estirarse al blanco palo No le pedí más ya habíamos terminado pero faltaba todavía algo antes de irse se acercó y recuerdo claramente que ella fue la primera de las prostitutas que quiso besarme en los labios. Pude sincretizar mis noviazgos mis líos con chicas de mi ambos pueblos y alguna loca con la que me cruce en las discotecas Pero si tuviera que elegir la vereda a seguir para cumplimentar los vericuetos que completan a una mujer no elegiría a la infiel casada con la que me desvirgué técnicamente sino a esas flores de pitiminí que por mucho que diga la gente yo sé que muchas con las que estuve me miraron con amor y las otras con las que me enrosqué de forma gratuita no eran mas que meros rollos que ya pasaron: encerradas en un arrinconado baúl que lo único que produce son desgarrantes arañazos que por muy baratos que fueron me salieron demasiado caros.