(Anhelo). Cansado de alimentar amores que no existen. Ahí donde se perlan fantasías cósmicas en los rostros de las ilusiones procreadas con cinceles de sueños utópicos en quimeras nacaradas de dulces plumas he asesinado mi visión de ellas en una sangrienta masacre aniquilando los peces diamantinos que nadaban en profundidades de vértigo y a las aves de fuego que volaban en latitudes de desorden proscrito. No os quiero más. ¿Cómo que no? Tan sólo hasta tu final. Dicta mi desesperación por hallar alguien que me enclave en este deambular hacia la más solitaria muerte. Pero ya me harté. En los funerales de mi corazón en el deseo de encontrar la solitud más extrema promulgo adioses en la cabecera de mi sangre que van expirando los gusanos poco a poco en esta indolente procesión hacia los limbos desérticos del deshielo en la estación de la primavera rumbo un invierno clandestino en la lobreguez de los silos congelados por mi firme disposición de acostarme viendo nada más que el silencio opaco al otro lado de la cama y abrazarme así a la más desoladora almohada. La esperanza nació quebrada cuando me empeciné en amar ambas aún sabiendo que no había ni remota posibilidad de cura para mis temblorosas palabras. Pertrechado en el abril de los sentimientos de repente ha caído el diciembre y voy para el fin de año en el cristal de los dedos que como astros moribundos se hunden en la penumbra de sedosos acantilados de gritos que imprecan mortecinos al vacío: No deseo amarlas. En el descontento infeliz del suceder de los evos en Eideen me topé con el desliz ni han sido ni son ni serán mías. Contra qué pelear ¿contra un amor invisible? ¿contra la fatuidad de mis momentos? Ya da igual no tener nada. Siquiera el recuerdo perfumado de las llamadas a mi núcleo sensor. En los níveos abismos del desamor despunta mi memoria traspasada por aguijones macabros que se elevan cuando ellas llaman. Pues yo no me lo creo. Ni debí creer jamás que en otras galaxias plagadas de constelaciones nacradas podría gozarlas. Las golondrinas han partido hacia otro lugar… allá van ellas… y yo sin hogar me quedo rezagado intentando olvidar porque las quise amar… vuelven a llamar ¿son ellas? Qué más da.