Dedicatoria

(Ángel peludo). Y ahora que te has ido sólo queda un cenagal que alimenta mis lágrimas por tu ausencia porque no puedo más. Espérame, aún te llevo en la nostalgia del corazón para que cuando nos reunamos de nuevo sepas que te amé en lo alto y en lo bajo de mi alma cuando los días sepultan uno a uno la indolencia de esta separación que ha sumido a mi espíritu en el horror de ni poder vivir una jornada sin pensar en ti. Ya falta poco perro mío pero se me hace eterno este camino baldío que se enfangó de repente cuando prematuramente partiste a ocupar tu lugar en las gradas de universo mientras sabes que sufro por no tener a aquel que me quiso sin condición y elevó mi inspiración colocando nuestro amor más allá de las argollas que protegen cosmos y estrellas.