(Te borraré de mi atmósfera). Cuando se anillan al alba las auras las irrevocables despedidas duelen como se estiran separando los volantes que redireccionan el amor conduciéndolo hacia atisbos de deseos que turban las esferas por las cuales despechados se aman. En los candelabros del deseo la fe por cuajar los anillos del anhelo derrumban silentes medidas en el avatar de los pasos del día constreñidos en acacias que merodean las falacias por la cual pasan los suspiros que expiran a medida que todo muere en el contenedor de los besos exánimes que supuran macilentos en los adioses de la madrugada. Te eliminaré de mí presencia. Mas que ya no estés aún te noto impartir tus lecciones de cariño hacia mi figura que se derruye lejos de ti al otro costado del acantilado. Las notas se empinan fugazmente en el alba Mi mano se agita despidiéndose Y una buena nueva me llega diciéndome: Soy para ti ¿no lo ves todavía? Sólo que habrá que cultivar la espera de la mejor forma para que se concrete nuestra argolla. Y yo viendo pasar los minutos te desdeño a la par que tu acordas: Nos queremos. Pero viendo la agonía del sol y la larga espera hasta la muerte prefiero separarme y fusilar lo poco de idílico que queda. Y el aire es rosáceo y nuestros corazones exhalan: no más repeticiones de palabras Nos queremos Para cuando uniremos mi pantalón con tu falda. Y el tiempo ríe se mofa de la energía que irradia tras nuestra distancia tus labios junto con los míos que lloran a lágrima viva porque no pudo ser y nos pudrimos cuando en verdad lo que queremos es besar la savia que supuran nuestro cuerpos en el alborear de una nueva jornada que indistinta indica que todavía no nos podemos abrazar. Te suprimiré en mi ausencia. Que la sal que une mareas con la tierra aguarde a que el telón caiga por fin y entonces te amaré de fuerte manera cuando pueda agarrarte y sentirte entera. Por lo pronto de mi vida te echaré fuera… como tú me apartaste de la tuya mas que ahora vengas en las capas de Idilia como si te sintieras obligada a amar a aquel despojo que ahora te odia y que te ama en las llagas cuando vienes a verme en el aurora y nos juntamos… y cuando te vas con toda la eternidad por delante me dejas jadeante con cada segundo devorándome entrelazando la jornada para que me avitualle este baño de interminable sol mientras me derrito sofocado por no poder dejarte completamente de lado. No sufriré más por ello Te relego al apartado de amores que no se concretarán ni Aquí ni Más Allá. Un gorrión planea ¿cuánto queda para morir?… deseo verte de nuevo… y para siempre esta vez… o quizá te erradicaré.