(Juntos seremos más fuertes mi amor). Acuñando desparrames en los órdagos incipientes de calderas grandilocuentes para abanicar los capuchones que se ensartan como correas en los desvalidos sinos de ventiladores inconsecuentes que soplan como los vientos del norte hacia esteras carabisteadas en la pared de vinilos intransigentes. Esto tiene que tener fin Han de terminar mis poemas de una vez que no paran de correr hacia sumideros de helio pegados a los desgastes de temperatura empaquetados en fotográficas codornices que chisteaban en las insistencias de lo que dijo éste mientras lloraba. Se descalabraba lo bueno que pedía dependiendo del primo que saca lo que saca de las recompensas de mis libros. Hacer algo guay es difícil y no mola al final la trama se te hace agria consensuada con desmontes de trincheras de fruto movidas de logos manufacturados en disoluciones de escuchas en diéresis con Mèliés de fondo: pinchado el canal ya no se extrae el jugo sino es mirando con lupa las chanclas europeas la peña que llega al poder en movidas revolucionadas de vidilla toca crisis futbolera… ¿Cómo piensa el enemigo? Me he ganado rivales haciendo lo que hago… no pasa nada… el premio al mejor portero es para mí: un coladero prensado sin control escribiendo cosas que no trascienden ni emigran al camping del asco en esta miseria de texto que tengo que ir finiquitando.