Un poema de amor

Eres manantial puro de lágrimas factoría alada que no se acaba. Allí cuando confluyen el bien y el mal los rostros se deshacen en esgarros que se expanden arraigando raíces que agrietan los círculos progenitores que ya no pueden contener la contaminación que se deshace de línea a línea en estrías blanca y negras por toda la circunferencia. Eres sal que anega la marea y especia la costa con gotas erosivas ofreciendo la virtud de los mares hasta que la montaña sea agua y se sumerja en los galeones cuyo mascarón de proa es una mujer bella que anhela en la limítrofe estela encontrar Tierra. En la playa desierta estás apartada flotando a sobre Gea Mis pasos se quedan marcados en la arena Me dirijo a ti Pero no estás Eres un espejismo Una hermosa visión que se deshace entre el azur en la distancia que separa tus ojos de mis ojos. Soy un junco varado junto al un solitario rio pero ya se quiebra el azul marino que habría de unir tu irradiación con la mía. El mar se aleja y vuelve arremeter la luna es testigo del camino a seguir Y el sol que devora los destellos ampare la escena que borra este peregrinar hacia la orilla y sólo destaque al despuntar día la luz que difumina cuando tus labios con los míos se querían posar.