(Putos Erizos que se cruzan en la carretera me habéis pinchado la rueda o el poema que nuca debió de escribirse o hasta el último suspiro os llevaré seres que vivisteis junto a mi un día). Ionosfera abierta por el hierro y el arado que transforma los almendros en flor, perdonados por el trabajo los gusanos cortados pero oh antiguo rencor odio inmisericorde extinción catapulta donde reverberan vibrantes los tacatá de las escolopendras con alas prehumanas y zapatitos de charol con lacito educadas para blandir la batuta y esgrimir la llave que abre submarinos reinos en el aire donde las viudas negras con babero y pañales pintan óleos de marionetas títeres ligeros licenciando con honores asoladas con matrículas de cordones y horrores borradas del lugar que eligieron para poner la casa y lo justo en la frugal despensa. Pero el Zorro ha muerto desangrado atravesado entre la alambrada y el cemento expropiado de su madriguera madrugada con conexión al cine de las zarzas que le sirven de almohada porqué ya es sólo una ficción el sueño de que vengan nuevas camadas. Es escribir por escribir mis lágrimas no resucitarán a los Seres que nacieron y se criaron junto a mí (oh y que yo cazé) mas rezad para que no encuentre quién mató al Señor Sapo por placer ¡¿Quién a matado al Señor Sapo quiéeeeen?! Me atormentaré hasta morir peRo En verdad por mi eternidad que mi furia caerá sobre el asesino. El sol racanea sobre las antenas estructuras pasajeras en la brevedad de los eones de años. Las montañas desgastadas y a desgana vislumbran la evolución suprema “los chalets” asfalto criminal que no respeta la vida antigua restos que durarán mucho las ruinas del mundo antorcha de muerte que oscilará entre el valle de cadáveres del hombre. Los Grajos volantinan intactos en el callejero de farolas de maleza los timbres tintinean anunciando (que aunque él sólo coma a algunos) vienen máquinas y bípedos que farfullan llenos odio rencor y sin miramientos Que ha llegado la hora salid de los túneles y agujeros ya no tenéis lugar aquí y que si os quedáis vais a morir. ¡CUÁNTOS SERES HABITABAN MI VALLE! Ahora sólo hay viejos y niños necrófagos que comerán más en un día que una Señora Araña en toda su vida. Amaneceres anhelosos de movimientos rocío bañado de hermosura celeste sumido a las tejas oh Conejos oh Lagartos Ocelados Es escribir para nada Serpientes difamadas para compararlas al Gran Follador de Señoras (y de niñas) es escribir ¡oh seres que habitabais mi valle! para sellar en el Corazón de la Creación Suprema que el máximo Genocida que campeó aplastando vuestra inocencia cohibida se apena y que pondrá su Alma Entera y Condena (si esto vale) para veros en aquel día alejándose de nosotros en el cielo mientras las manos de nuestros muertos nos agarran para llevarnos al infierno. (Ya no voy por el viejo algarrobo: no quiero que sus ojos miren de qué manera ha florecido mi hipocresía).