Madrugada en Charcaria. La resaca polvorienta expira partículas brillantes de ceniza que combustionan en la estratosfera protectora campo visión tus ojos sedientos que miran curvaturas planetarias paralelas al sufrimiento que acompasa tu paso pesaroso en pos del gran despertar alborada definitiva sueño que regala las formas que abren en canal la burbuja que patina bajo nuestros pasos expandiendo lo invisible posición multicroma para cuando volvamos a visitar nuestra infancia polar cristal de murano refractor de lo que hemos caminado en pos de la perpetuación de la inocencia primera albor de las alas de los pájaros que nos visitaron para alimentar la esperanza de que el niño pueda volar. Mas un monstruo horrible espera en la cuna el retorno del niño, abrázalo, tú lo has engendrado.